Conocida por sus famosos acantilados blancos, Dover está situada en Kent, en la punta sureste de Inglaterra, en uno de los puntos geográficos más cercanos al continente europeo. Todos los días en nuestro camarote recibiremos información sobre los lugares a visitar y las actividades del barco en un folleto titulado "Celebrity Today!. La bienvenida se la dedicamos a Dover.

Los blancos acantilados de Dover han sido desde siempre una de las señas de identidad del paisaje costero británico. Inspiradores de numerosas manifestaciones literarias y musicales, se elevan sobre una ciudad impregnada de historia.

Es posible que los visitantes de esta interesante ciudad no se sientan seducidos por su arquitectura de posguerra, pero Dover ha contribuido decisivamente a escribir el pasado épico de Gran Bretaña y ningún viajero debería perderse la ocasión de visitarla.

El puerto de Dover está generalmente considerado como la puerta de Europa y es uno de los puertos de pasajeros más transitados del mundo. Justo al otro lado del estrecho de Dover, si el día es claro, puede divisarse la costa de Francia, a cuyo puerto de Calais llegan los tradicionales transbordados y catamaranes en poco más de una hora. En la actualidad, el túnel del Canal (que los británicos llaman cariñosamente “Chunnel” en una curiosa combinación de las palabras Channel y Túnel) ha contribuido al crecimiento del comercio y las comunicaciones con Europa, y ha convertido el transito por el canal en una opción interesante tanto para turistas como para compradores de ambos países. Por su parte, el puerto de Dover es punto de partida de numerosos cruceros para los que dispone de una terminal de pasajeros independiente y un sencillo acceso desde el centro de Londres que, situada a una distancia aproximada de 135Km, cuenta además con la proximidad de los aeropuertos internacionales de Heathrow y Gatwick.

El paisaje de la ciudad de Dover, situada en el extremo de North Downs, condado de Kent, está configurado por varias hileras de colinas en las que se asientan fortalezas que datan de los tiempos romanos, la Edad Media y el siglo XIX. El formidable castillo de Dover, cuyas torres se yerguen majestuosas sobre los famosos acantilados de creta, fue considerado unos de los castillos más inexpugnables de su tiempo en toda Europa occidental. Con su torre del homenaje y sus mazmorras, la mayor parte del castillo data de la época normanda. Su construcción se inició durante el reinado de Enrique II en 1181, pero sufrió ampliaciones prácticamente en todos los siglos posteriores.

Sobre los muelles occidentales se encuentra La Ciudadela, un fuerte napoleónico en el que se han abierto algunos itinerarios que circundan la fortaleza y sus alrededores, lo que ofrece a los paseantes una excelente oportunidad para disfrutar de hermosas vistas panorámicas sobre el puerto y el canal.

Detrás del centro de la ciudad se encuentran los cuarteles del actual ejercito. La tradicional misión defensiva de Dover ha ocultado bajo sus acantilados más de lo que se aprecia a simple vista.

En el interior de las rocas existe una red de túneles excavados originalmente en La Edad Media, pero utilizados de forma habitual durante la Segunda Guerra Mundial como cuartel general, centro de comunicaciones y hospital.

Ya en la ciudad de encuentra La Casa de Dios (Maison Dieu) de Dover. Un edificio construido en 1203 y, según las crónicas, utilizado como hospedería para los peregrinos que se dirigían a Canterbury. En su interior se puede disfrutar de una colección de banderas y armaduras, y la vista de interesantes vidrieras que narran episodios de la historia de Dover.
Otro punto de indudable interés turístico es la casa romana (Roman Painted House), un edificio con pinturas romanas de excelente estado de conservación cuya construcción está fechada en el siglo III. Se considera el edificio más antiguo de este tipo de Gran Bretaña.

Una de las fortificaciones originales de la época de Enrique VIII es el castillo de Walmer, situado siete millas al noreste de Dover. Esta fortaleza se “modernizó” en 1730 para convertirse en la residencia oficial del Gobernador de los Cinco Puertos (Lord Warden of the Cinque Ports). A lo largo de la historia han ocupado el cargo de Gobernador algunas figuras destacadas como el Duque de Wellington, héroe de la batalla de Waterloo, quien habitó el castillo desde 1829 hasta la muerte en 1852, y el gran Sir Winston Churchill. La última persona designada como Gobernador de los Cinco Puertos fue la Reina Madre.

Aproximadamente a una milla de Walmer se encuentra la ciudad histórica de Deal, donde las legiones del César desembarcaron en 55 A.C para iniciar la invasión de Gran Bretaña. Es también el lugar desde el partió William Penn en 1682 en su primer viaje a América.
Deal también se enorgullece de tener su propio castillo, que fue construido en 1540 y es la más grande de las fortificaciones costeras construidas por Enrique VIII.