El siguiente puerto es la capital de Dinamarca, COPENHAGUE. Arribamos a las 12:30 del mediodía, para zarpar en la mañana siguiente a las 6:30 a.m. hacia Helsingborg, Suecia, apenas a 18 millas náuticas de distancia.

Utilizamos los famosos buses con el sistema Hop On Hop Off (suba y baje dondequiera) que pueden ser tomadas en la puerta del barco, y te deja en el mismo sitio. Lamentablemente no trabajan de tarde ni de noche, por lo cual tenemos que apurarnos para ver lo más posible bajo esta modalidad. En la tarde regresamos al barco a almorzar y tomamos de nuevo el bus para quedarnos en el centro y recorrer la ciudad a pie. Una verdadera y maravillosa experiencia. Por la noche, con bastante frío y cansados de caminar, regresamos al barco en taxi. La moneda local es la Corona danesa , que equivalen a 5.76 po $1
En lo que fue posible, tratamos de conocer la ciudad según el programa de copenhaguen.info complementado con la información del bus.
 
"El centro de Copenhague, lo que llaman la City, reúne la mayor parte de las atracciones turísticas de la ciudad. Podemos delimitar lo que llamamos el centro en una zona de alrededor de cuatro kilómetros de este a oeste y dos de norte a sur aproximadamente. Un paseo de punta a punta del centro de la ciudad nos lleva alrededor de una hora, aunque al turista, con todos los rincones interesantes que tiene por visitar, le puede suponer bastante más tiempo.

Podemos decir que la City es la zona que va desde la estación central- límite oeste- hasta la estatua de la Sirenita y el Kastellet- al este-, y desde la zona de los Lagos en el norte, hasta el barrio de Christianshavn en el sur. Aquí se concentran casi todos los atractivos de la ciudad.

Comenzando por el oeste, llegamos a la Estación Central, que es un bonito edificio en el que lo que más destaca es la decoración y las vigas de madera de los techos del vestíbulo central. La estación es el punto de referencia principal de los ferrocarriles daneses, ya que de ella parten todos los trenes nacionales e internacionales, los regionales de la isla de Zelanda y los S-Tog de cercanías.

Después de salir de la estación, al otro lado de la calle se encuentra una de las principales atracciones de Copenhague: los Jardines Tívoli. Se trata de un parque de atracciones, situado en el corazón de la ciudad, con 163 años de vida y una gran tradición (fundado en 1843). Se trata de un recinto pequeño- no ocupa más de una manzana del centro de la ciudad-, pero cuyo interior hace que merezca la pena la visita.
 
El Tívoli es una combinación de elementos de ocio para todos los gustos. Allí se pueden encontrar pequeños teatros y auditorios, en los que, durante los meses de apertura del parque, hay representaciones culturales de todo tipo y para todos los públicos; además de jardines por los que pasear y zonas en las que sentarse a la orilla de un pequeño lago; y las atracciones propias de cualquier parque como montañas rusas o tiovivos, entre las que destaca una en la que hay una caída libre de varias decenas de metros y que, desde lo alto, tiene una vista privilegiada de la ciudad".
 
Se dice que Walt Disney optuvo la inspiración para sus parques temáticos en una visita que hiciera a este maravilloso lugar. El edificio mas antiguo, es el Teatro de Pantominas.
 
El parque posee también varios restaurantes desde los que se puede disfrutar de la iluminación nocturna o la vista de las atracciones. Es impresionante ver las colas de gente esperando para cenar o para montarse en una atracción. El público es de todas las edades.
 
"A la salida del Tívoli se encuentra Rådhuspladsen, la Plaza del Ayuntamiento, que es el centro neurálgico de la ciudad. El edificio alrededor del que se organiza todo es el Ayuntamiento, que bien merece una visita por dentro y, para el que tenga ganas de ver una buena vista, una subida a su torre en una de las visitas guiadas que se organizan.
 
Desde la Plaza del Ayuntamiento, el mejor camino que se puede seguir es la Strøget, la calle peatonal del centro de la ciudad que se prolonga hasta Kongens Nytorv, donde están el Teatro Real y Nyhavn".

La Strøget es la gran calle comercial de Copenhague y, a su alrededor, se mueve gran parte de la vida de la ciudad. A lo largo de sus cerca de dos kilómetros se pueden encontrar las tiendas más exclusivas de la ciudad, grandes almacenes o las sucursales en la ciudad de las grandes cadenas de ropa europeas.
 
"Sobre la misma, y especialmente en las pequeñas calles que parten de ella o van en paralelo, hay también varios cafés, bares y discotecas. Además de ser uno de los mejores lugares de la ciudad para pasear cuando sale un poco el sol- no recomendado para quien no le gusten las multitudes, por cierto- la zona sirve también como punto de encuentro improvisado donde puede aparecer cualquier persona conocida".
 
Mucha gente, sobre todo jóvenes a pie y en bicicleta, llenando los bares y cafeterías de la zona. Ya de vuelta a la rivera del pequeño canal con edificios y fachadas pintorescasy con un frío espantoso, por primera vez en el viaje, nos sentamos a tomarnos un café (y una cerveza).
Es un lugar ideal para dar una vuelta y hacer las mejores fotos de la ciudad.
 
Para quién quiera ver Copenhague desde los canales- que son escasos, pero desde los que se pueden ver algunas de las vistas más bonitas de la ciudad-, desde allí sale el barco turístico que recorre tanto el canal que separa la ciudad de la isla de Amager como los más pequeños que recorren el barrio de Christianhavn y rodean el Parlamento.

"Desde Nyhavn apenas hay diez minutos de caminata hasta Amalienborg, el palacio donde vive la familia real danesa. Está situado en una plaza con una estructura simétrica y que está custodiada por los típicos guardianes daneses del gorro de piel alto. Si se tiene suerte, se puede coincidir con la ceremonia del cambio de la guardia que, no es excesivamente espectacular como en otros países, pero siempre resulta curiosa".
 
El barco tiene contratado autobuses para ir al Tívoli desde las 5:30 p.m. hasta las 12:30 a.m. por un valor de $10 por persona ida y vuelta. Salen cada 15 minutos.

Si se sigue un poco más hacia el este -alrededor de un kilómetro- aparecerá la famosa estatua de la Sirenita que todo el que pase por Copenhague no puede dejar de ver. Durante el paseo, quedan un lado el museo de la Resistencia, inconfundible con su vehículo militar a la puerta, y la zona del Kastellet, una antigua fortaleza militar por la que hoy en día se puede pasear tranquilamente.

Que nadie se sorprenda cuando vea la estatua de la Sirenita. Desde aquí advertimos que tiene un tamaño muy reducido. Es posible acercarse a ella salvando la escasa distancia que separa la piedra sobre la que reposa la escultura de la orilla, aunque para el que quiera acercarse demasiado debe tener en cuenta dos cosas: que las piedras resbalan y una caída desde el pedestal de la Sirenita tiene como muy probable destino final las aguas del Báltico; y que hay que tener cuidado con las olas que levantan los barcos turísticos que pasan cerca del monumento, porque pueden salpicar al que se atreva a subir en él".

Esto fue contado: "Christiania es una zona alternativa dentro de la ciudad de Copenhague. Nació en los años 60, con la ocupación de unos terrenos del ejército y se mantiene con más o menos polémica hasta hoy. Sus habitantes son lo que queda de los hippies y consiguen mantener un ritmo de vida ajeno completamente al del resto de la ciudad dentro de la zona. No pagan impuestos y no tienen una autoridad determinada.

En principio, el barrio no es una zona turística, sino la residencia de estas personas, pero los turistas son demasiado numerosos para evitarlos. La curiosidad de la venta pública de hachís -ilegal en todo el país, pero con la que la policía hace normalmente la vista gorda en aquella zona, en la que sólo entra de vez en cuando- lleva a muchos curiosos al barrio. Pero que nadie se engañe, Christiania es mucho más que eso. En ella se pueden encontrar interesantes cafés e, incluso, un par de clubes como el Loppen o el Opera, en los que bailar hasta altas horas de la noche o escuchar conciertos. Cortesía de (copenhaguen.info)".

Durante la navegación pasamos aproximadamente a las 3:30 de la madrugada bajo el puente EAST DENMARK BRIDGE, que conecta las islas danesas de Sprogo y Sjaelland. Ya de día alrededor de las 9 de la mañana, pasamos por el estrecho de Sound North, pudiendo ver a estribor (derecha) la ciudad de Helsingor en Dinamarca, y a babor la ciudad de Helsingborg en Suecia. La entrada a Copenhague, es todo un espectáculo.