Cádiz, a bordo del MARINA de Oceanía Cruises.

1ra. parte, Cádiz a pie

 

 

Cuando son las 8 de la mañana y con un día que pronostica buen sol con posibilidad de lluvia por la tarde, nuestro MARINA ya se encuentra atracado en el puerto de la ciudad andaluza de Cádiz. Les confieso que hasta ayer durante la cena no estaba claro el panorama de hoy donde estaba la posibilidad de viajar una hora y treinta por tren o bus, igual de regreso, a la fabulosa ciudad de Sevilla, o quedarnos a conocer Cádiz que hasta los momentos no presentaba mucha motivación, pero considerando que debemos estar a bordo de nuevo a las 4:30 de la tarde, nos pareció a la mayoría que mejor nos quedamos a conocer quien en latín se conociera como GADES.

 

 

Bajamos a caminar sin mucha información más que un mapa de la zona que recomienda, y están marcadas con una línea de color en el piso, las cuatro vías del recorrido a pie de Cádiz.

 

Bajamos, comenzando nuestro recorrido por el Paseo de Canalejas por la avenida del puerto, para subir después hacia la Plaza de San Juan de Dios por la estrecha y pintoresca calle Aurelia Sellé. Esta plaza casi peatonal fue en el pasado mercado y hasta plaza de toros, ha cambiado varias veces de nombre y pasado muchas calamidades hasta llegar a la hermosa plaza de hoy en terreno ganado al mar y con sus emblemáticos edificios, la Iglesia de del hospital de San Juan de Dios, catedral en tiempos antiguos, y el Ayuntamiento. Con grandes restaurantes y bares con terrazas al aire libre parece ser uno de los lugares predilectos de gaditanos  y turistas.

 

Siguiendo entre pintorescas calles con tiendas de abastos y de mercancía fina, ropa, zapatos, etc,  como la calle Pelota y Marqués de Cáceres del barrio “del Pópulo” y pasando por su legendario arco, llegamos a la plaza de la Catedral de Cádiz. 

Hermosos edificios de 4 pisos la mayoría, coloridos y bien cuidados con abundantes flores de la época, hacen el paseo más agradable. Una corta visita a la Catedral, También llamada Santa Cruz sobre el Mar aunque los gaditanos la denominan Catedral Nueva en contraposición a la Catedral Vieja o  Catedral de la Santa Cruz, fue  mandada a construir por Alfonso X El Sabio y es la  sede episcopal de la diócesis de Cádiz. Su construcción duró desde 1722 hasta el  28 de noviembre de 1838.

 

 

Su interior es de una  planta de cruz latina y tres naves, quedando delimitado el espacio por conjuntos de columnas. El altar mayor consiste en un templete de estilo neoclásico dedicado a la Inmaculada Concepción. En todo el perímetro del templo se observan capillas, siendo dos  de ellas dedicadas a los patronos de la ciudad San Servando y San Germán.

 

Saliendo de la catedral cruzamos hacia la izquierda vía al malecón para tener hermosas vistas del mar y de la Catedral por detrás con mejor visión del mirador de la Torre de Poniente. En este punto nos encontramos con Carlos que con la velocidad que apareció, se desapareció. Hora de incertidumbre al comenzar a tomar conciencia  de lo grande de la ciudad y de las 4 rutas a caminar, así que fuimos cambiando de una a otra tratando de ver los más posible y tener una buena idea de esta hermosa ciudad que hace que no tengamos ningún sentimiento por no haber ido  a Sevilla.

  Buscamos  en el mapa la vía más directa al “Mercado Central de Abastos” y siguiendo entre una calle más hermosa que otra y pasar por la bonita Plaza de Flores con su imponente edificio de de la oficina de correos, hicimos un toque técnico en un muy limpio y agradable mercado municipal, recientemente reconstruido y bien surtido, aunque con algunos negocios cerrados por ser lunes.

La Plaza de abastos o Mercado central de abastos de Cádiz fue proyectado por Torcuato Benjumeda como un cuadrilátero neoclásico a modo de plaza porticada dórica por el año 1830, situado sobre un terreno donde estaba  la granja del convento de los Descalzos, hoy Plaza de la Libertad al lado de la Plaza de las Flores. En el año 1928 el arquitecto sevillano Juan Talavera y Heredia llevó a cabo la transformación de la plaza de abastos, 1928, y donde todos probamos algo, frutas, salchichón y aceitunas.

 

 Continuamos por la calle frente a la entrada principal del mercado, que lleva el nombre de nuestra siguiente parada, el Hospital de Mujeres, del siglo XVII y clásico estilo barroco,  continuando por la calle Rosario Cepeda y subir por Sacramento hasta el edificio emblemático de la ciudad por ser quien tiene el observador de barcos más alto de Cádiz, la Torre TAVIRA, recordando que esta ciudad de extraordinaria importancia con el descubrimiento de América, la mayoría de las casa burguesas de la época construían altas torres de observación en sus tejados para poder observar en la distancia los barcos que venían del nuevo continente cargado de tesoros.

 

 Cádiz es mundialmente famosa por sus 126 torres miradores, testigos del comercio y prosperidad de que disfrutó la ciudad en el siglo XVIII, siendo la Torre Tavira designada torre vigía oficial del puerto de Cádiz por ser la cota más alta de la ciudad, encontrándose en el casco antiguo a 45 metros sobre el nivel del mar. Don Antonio Tavira era el vigía de la torre.

 

Siguiendo dentro del centro de la ciudad ahora comenzamos a bajar por la calle San Miguel pasando por la Biblioteca Municipal cuyo aviso estaban reparando y al igual que otros edificios del centro tanto públicos como privados pudimos observar que se encuentran en total recuperación manteniendo una imagen de limpieza y orden que hace de la ciudad un espacio muy agradable para caminar.
 

Por esta vía llegamos hasta la popular Calle ANCHA, centro de la ciudad desde el siglo XVII,  y de veras que es ancha, llena de comercios, bares y restaurantes, cerrada al tránsito automotor hace que se vea como un gran boulevard desde la Iglesia de San Pablo (Iglesia de la Conversión de San Pablo), templo del siglo XVII,  hasta la plaza e iglesia de San Antonio. Ancha, corta, pero larga en tiempo para recorrer por la gran cantidad de tiendas que debemos suponer que había que “conocer”, brillante sol con clima caluroso pero fresco a la sombra, hermoso portales de las casas y edificios con espectaculares paredes de azulejos y amplios y soleados patios interiores, cafés al aire, flores en los balcones y caminando poco a poco llegamos hasta la pintoresca plaza de San Antonio, con el casino de la ciudad y por supuesto la gran Iglesia de San Antonio, el popular “busca novios”, por lo cual la “brujita” y alguien más hicieron su buena promesa y respectiva petición.

 

No recuerdo exactamente la calle por la que continuamos pero apenas a unos pasos nos encontramos con un floreado jardín con grandes árboles y cafés alrededor, donde bien ameritó  un breve descanso en buena sombra, Plaza de Mina, con refrescos algunos y una buena cerveza quien les está contando esta historia, disfrutamos de un hermoso paisaje con tres majestuosos FICUS, Jacarandas y una gran variedad de flores, en el lugar que debe su nombre a un miliciano de la independencia, Don Francisco Espoz y Mina y se localiza en el espacio que fue huerta y enfermería del convento de San Francisco.

 

 

 Continuando nuestro recorrido pasamos, y dejamos atrás, el museo de Cádiz y la Iglesia de San Francisco en la plaza del mismo nombre y pasando  el cruce de la avenida Beato Diego de Cádiz seguimos por la calle San Francisco, con más tiendas y movimiento hasta llegar a la Plaza e Iglesia de San Agustín,   final de ruta de lo conocido como “Cargadores a Indias” o casas de la burguesía gaditana con sus oficinas abajo, grandes patios interiores, habitaciones en plantas superiores y las ya mencionadas Torres vigías.

 

Cádiz en el bus turístico (segunda parte) 

 ...Y sin saber cómo, de una calle a otra, todas típicas y bien acomodadas, aparecimos de repente frente al Palacio de Congresos, antigua Fábrica Nacional de Tabacos creada por Felipe V en 1734, en otro edificio de la hoy calle el Rosario y localizada  donde comienza la famosa cuesta de las Calesas que une el puerto y la estación de trenes con la Puerta de Tierra que espero detallar más adelante. La Fábrica de Tabacos fue el centro industrial  más importante del casco antiguo de Cádiz con su esbelta  chimenea de ladrillo, cuentan de una  peculiar sirena y el deambular de las cigarreras que llenaron  de vida a la ciudad hasta hace pocos años, cuando fue traslada, aparentemente por órdenes gubernamentales que ocasionaron algunas protestas, hacia unos galpones en el puerto, quedando esta estructura, una vez remodelada para tales fines, como el Palacio de Congresos.

Al frente la calle Plocia de este barrio de Santa María, con buenos restaurantes con terrazas afuera, el centro Médico y el Convento de Santo Domingo, comenzando a subir por la calle Botica, con su gente asomada a los balcones, cuando comienza un fuerte aguacero, avisado por cierto, que nos obliga a sacar el paraguas y buscar resguardo por corto tiempo en un bar de la localidad frente a la Cárcel Real muy cerca de la Puerta de Tierra, que viendo todo lo que nos falta por recorrer y el tiempo que falta, decidimos ante las amenazas de volver a llover, tomar el BUS TURISTICO, por lo tanto nos devolvimos por la Cuesta de Calesas hasta la parada en la Plaza Sevilla, pegada a la Fábrica Nacional de Tabaco, amplio espacio creado tras el derribo de las murallas, con la antigua  Estación de Ferrocarril, en cuyo frente se construyó en  1950, la nueva sede de la Aduana. Delante de este edificio y en toda la parada del Bus Turístico, se observa  el monumento a Segismundo Moret colocado en 1906.

Después de unos 5 minutos de espera pero de una larga caminata, llega nuestro bus y comenzamos nuestro recorrido bordeando la Plaza Sevilla rumbo al Corte Inglés en el centro comercial Bahía de Cádiz, pasar de nuevo por la estación del ferrocarril y enrumbar por la cuesta de Calesas y pasando por un lado por la Fábrica de Tabacos y el Convento de Santo Domingo hacia la imponente “PUERTA de TIERRA”, cuya  fisonomía actual  procede de comienzos de los años 50, y es obra del prestigioso arquitecto municipal Antonio Sánchez Esteve.

 

La Puerta de Tierra es un monumento arquitectónico que supone un reducto de la que fuera muralla de entrada a la ciudad de Cádiz. Levantada por el arquitecto academicista Torcuato Cayón en el siglo XVIII, la portada está labrada en mármol y está concebida más como retablo religioso que como fortificación militar.

 

Es uno de los monumentos más significativos de la ciudad que separa, en la actualidad, el Casco Antiguo (conocido popularmente como "Cádiz" o "Cádiz Cádiz") y la zona moderna (conocida popularmente como "Puerta Tierra" o "Extramuros") de la ciudad.

En la obra actual tiene una gran fuente hacia el lado de “tierra” y es nuestro primer pase en el bus por debajo de estos arcos hacia la avenida y boulevard peatonal del mar con un primer encuentro con la Playa de Santa María del Mar, la más cercana a las puertas y más pequeña que la que le sigue, Playa de la Victoria, ambas con excelente vista, arena impecable y presumimos por la escasez de bañista con el agua muy fría, pero limpias y con excelentes instalaciones tanto de seguridad y vigilancia como de servicios, y adornada por toda la vía peatonal con una buena cantidad de esculturas, hasta dar vuelta en la Glorieta del Ingeniero La Cierva donde se encuentran los modernos hoteles “spa Bahía de Cádiz” y “Playa Victoria”, retornando por la misma vía de la playa de nuevo hacia la puerta de Tierra y recorrer por fuera todo el casco antiguo.

 

Después de dos paradas repetidas en Playa Santa María de Mar y Playa Victoria, nos detenemos en Catedral, ya visto en la primera parte de esta bitácora al igual que el paso por La Cárcel Real y el Colegio Público. Una obra importante y que vale la pena mencionar es el Teatro Romano, cerca de la Catedral, que apenas lo pudimos distinguir desde el bus, con acceso restringido por estar en obras de reconstrucción y de reciente descubrimiento.​

Se encuentra en el barrio del Pópulo, entre la Catedral Vieja y el Arco de los Blancos, bajo construcciones medievales y modernas, lo que dificulta su excavación. Fue descubierta  en 1980 y está considerado uno de los mayores edificios de este tipo en España.

 

Continuamos nuestro viaje hacia la playa de La Caleta, la más pequeña de Cádiz y distanciada del resto, pero frente a dos grandes núcleos universitarios, antes un hospicio y el hospital de Mora, y limitada por  el Castillo de San Sebastián por un lado y  el Castillo de Santa Catalina por otro, centro de poetas y películas, atracadero de barcazas pesqueras en la actualidad y  fondeo de mercantes en otras épocas. El castillo de San Sebastián está situado en uno de los extremos de la playa de la Caleta, frente al castillo de Santa Catalina, sobre una pequeña isla desde la que protegía el frente norte de la ciudad de Cádiz. Se encuentra unido a tierra con un malecón amurallado. Más adelante nos topamos con una estatua ecuestre de nuestro Libertador Simón Bolívar, cortesía del gobierno venezolano no se dé que año y  con una placa curiosa que dice “Héroe de la Raza”.

 

El camino nos lleva a recorre por un buen trecho  el hermoso parque GENOVÉS, nombre del jardinero que lo remodeló a lo que es hoy actualmente y que posee más 100 variedades de plantas, lagunas con patos y gansos, árboles podados al estilo inglés, teatros (teatro Pemán), juegos y un paseo marítimo, lo cual lo hace el más grande y más visitado de Cádiz, y del otro lado de la Avenida Dr. Gómez Ulla, los viejos cuarteles y el antiguo hospital militar. Cruzando la avenida noventa grados dejamos en la esquina la Iglesia del Carmen a mano derecha y comenzamos a pasar por la Alameda del Marqués de Comilla del lado izquierdo con su monumento conmemorativo y del lado derecho uno de los edificios burgueses de la época más emblemático por poseer cuatro torres de observación.

 

Terminamos nuestro recorrido en la Plaza de España con su impresionante monumento a las cortes de 1812.  La plaza de España es consecuencia de ampliar la llamada plazuela del Carbón después que fueran derribadas las murallas con el motivo de conmemorar los 100 años de la Constitución del año 1812 y mantener el estilo francés de la ciudad,  obra del arquitecto  Modesto López Otero y del escultor Aniceto Marinas, lo que comenzaron la obra en 1912, terminando  en 1929. La parte baja  representa un hemiciclo y con sillón presidencial vacio. Diversas inscripciones en  la parte alta de este hemiciclo. En cada brazo aparecen las estatuas ecuestres de la paz y la guerra, en bronce. En el centro un pilar  se eleva para finalizar con  figuras alegóricas que sostiene el texto constitucional. A los pies del pilar podemos observar una matrona representando a  España, a ambos lados grupos escultóricos de la agricultura y la ciudadanía, detrás Hércules, y los nombres de los diputados más destacados, alrededor hermosas fuentes y jardines para completar los detalles de la plaza.

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